Desde el llano. La fuerza del paradigma

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Pensamientos en voz alta, divagaciones de un entrenador en el llano, que es donde quiere estar.

La fuerza del paradigma

Cuando en los 90s se puso de moda el término paradigma, sospecho que muchos lo tomamos superficialmente.

Siempre quise cambiar el mundo, con CrossFit se me presentó la oportunidad: una propuesta novedosa sobre un tema que ocupa a buena parte de la población urbana, que debería ocupar a más gente (la salud y la actividad física) y que me había cambiado a mí mismo.

Presentaría a la gente una nueva forma de concebir sus cuerpos. Les diría que dejen de bostezar en sus gimnasios convencionales, o, como en La Sorbona revolucionaria:

Olviden todo lo que han aprendido. Comiencen a soñar.

Pensé que el nuevo rollo de “ejercicio funcional, variado e intenso” era de suyo evidente, y que todo el mundo lo entendería. Ingenuo, olvidé mis lecturas universitarias de cosmovisión, de arquetipos, de percepciones que crean una realidad tan dura como el cemento.

Embarcado en la tarea de difundir los métodos de CrossFit en una Lima conservadora y en la que abundan los Globo Gyms, me di cuenta que las cosas no serían tan sencillas.

Se me antojó que frases hechas como “rompe los esquemas”, “abajo el paradigma”, etc. deben haber sido creadas por marketeros que nunca se rebelaron ante un modelo que solo cree en sí mismo, un paradigma, y divulgadas por grupos poco pensantes que han convertido lo profano en lo sagrado.

Lo sagrado, ahí está el enemigo  -Grafittearon en esa misma Francia.

Pensantes de altura como Cervantes lo han escrito mejor, describiendo al Quijote -la idea insurgente- lanzándose contra los molinos de viento -el paradigma-, en reto imposible de ganar.

Sé realista, exige lo imposible -gritaron en el mayo parisino del 68.

Escuchas Another brick on the wall y te alucinas el martillo marchando hacia los muros del discurso dominante. Este no se va a desplomar solo por tu decisión y por tu empeño: es sólido, se alimenta a sí mismo, está dotado de poder y tiene casi inexpugnables mecanismos de defensa. Nadie dijo que era fácil hacer la revolución. Como diría mi paisa Bonilla, “¡Quién te mandó a meterte en esto!”

La barricada cierra la calle pero abre el camino -aseveraban las pintas en Naterre, en el Barrio Latino, en Censier.

No es pan comido decir a los demás que en las grandes cadenas de gimnasios con sus grandes máquinas y sus grandes músculos no se esconde necesariamente el secreto del acondicionamiento físico y la salud.

Ni siquiera es sencillo explicárselo a deportistas como corredores, montañistas y artistas marciales. Piensan que las pesas les harán daño, que los volverán rígidos, y mal informaciones de tipo similar. Es el paradigma en acción. Ya que CrossFit habla de capacidades, ejercitemos la capacidad de imaginar.

La imaginación al poder -exigieron los estudiantes alentados por obreros en esa época que consumió casi toda la locura idealista.

Los molinos pueden mandar lejos y maltrechos los esfuerzos quijotescos, pero igual sigo admirando al Caballero de la Triste Figura.

(Foto: David Indacochea, triatleta que cree en la revolución CrossFitera.)

Hay 6 comentarios. »

  1. ¿Correr en contra de la corriente…….?¡¡¡¡EXCELENTE¡¡¡¡¡

  2. Mi sueño hecho realidad.

  3. muy buena

    Saludos

    David

  4. QUIERO CORRER

    QUIERO ESCONDERME

    QUIERO DERRIBAR LAS MURALLAS

    QUE ME TIENEN ENCERRADO

    QUIERO LLEGAR

    Y TOCAR LA LLAMA

    DONDE LAS CALLES NO TIENEN NOMBRE

  5. Yo peleo de su lado

  6. excelente columna¡¡¡ siempre hace falta que alguien nos recuerde porque estamos luchando

    felicitaciones¡¡¡

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