Ojos de Chucky, sabiduría de Yoda

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Nicolás testifica sobre sus primeras sesiones de CrossFit. Ex-gimnasta y abogado, ha pasado por el gimnasio convencional y por el trote en el parque, hasta llegar a CrossFit Perú.

Era la típica escena de las películas, cuando el actor se para en la mañana frente al espejo. Repentinamente rompe la concentración de su mirada mañanera y empieza a deslizar sus sorprendidos ojos de arriba hacia abajo, como un escaneo vertical. Decepcionadamente se da cuenta de que el otrora glorioso y ágil “cuerpo latino-ardiente”, ha devenido, sin darse cuenta cómo ni entender por qué, en “masa occidental-decadente”, con los músculos olvidados y ocultos tras gruesas y posicionadas capas de fiestas, cervezas, siestas, humos y fusiones de carbohidratos.

¿Dejar de comer como humano y varón, y prepararme todos los días la última dieta que sale todos los meses en la “Cosas” de mi flaca? Olvídalo. Imposible.

Me puse a correr en las noches en el parque mas cercano. Difícil. Correr solo te termina desmotivando, te aburre y empiezas a salir del trabajo cansado, con hambre. Las salidas se volvieron cada vez más esporádicas, hasta que del parque quedó como un lindo recuerdo, lo miraba con nostalgia cuando pasaba en mi auto en las mañanas al irme a trabajar.

En el gimnasio duré un par de meses, reconozco que a veces vale la pena porque van chicas guapas, pero hacer cola para esperar una máquina, y cuando te toca el turno te olvidaste qué ejercicio seguía o simplemente te enfriaste, me comenzó a cansar.

Para hacerla rápida, me puse a circular entre las máquinas y decidí ocupar una banca para hacer press, pero nunca hice nada porque me quedé pegado viendo de rebote a través del espejo a un patita fisicoculturista, que se miraba en el espejo, hipnotizado consigo mismo, se ponía de costado, estiraba los brazos hacia abajo, hacía tríceps y se mandaba a si mismo besitos volados poniendo cara de vocalista de Kiss.

Agarré mis cosas y me quité para nunca más volver.

Hasta que caí en las garras del sádico de Jaime de CrossFit-Peru. Si no lo conoces imagínate a Yoda pero en malévolo. Si OK reconozco, aprecio y respeto su sabiduría, pero el maldito te ve respirar fuego y sudar sangre y simplemente te mira con ojos de Chucky entrando a un colegio de primaria, mientras sonríe silenciosamente.

Pero el entrenamiento de CrossFit sencillamente sirve. Te activa cada fibra muscular y sientes cómo el ácido láctico te quema por dentro y enciende nuevamente tus bombas productoras de endorfinas, y a la quinta vuelta de la rutina, la última serie la haces con la cara del monstruo de Iron Maiden, botando humo y transpirando adrenalina. No tienes tiempo de pensar porque sencillamente sólo quieres sobrevivir. No te acuerdas que estás cansado, sino que estás vivo, y no te olvides de eso. Más te vale, porque los ojos de Chucky te están vigilando y te podrías arrepentir incluso de haber nacido. (Mejor aun: desearás que Jaime no haya nacido.)

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Hay 2 comentarios. »

  1. Nunca me cansare de decir que eres un genio!!! Porque no cambias de profesion??? mi bello cuerpo latino y ardiente!!!
    besos

  2. SENCILLAMENTE QUE BUEN RESUMEN DEL SUFRIMIENTO A MANOS DE JAIME
    “No tienes tiempo de pensar porque sencillamente sólo quieres sobrevivir. No te acuerdas que estás cansado, sino que estás vivo….desearás que Jaime no haya nacido”
    DIOS PENSE SER LA UNICA EN PENSARLO JAJAJA

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