Dolor, bello dolor
El dolor puede ser saludable. Así lo afirma Rob Shaul, entrenador de montañistas en su gimnasio Mountain Athlete.
Una de mis alumnas, Sara Mossoff, llegó al gimnasio adolorida, sus piernas la estaban matando debido al entrenamiento anterior, daba gracia ver cómo se movía.
He estado muchas veces en esa situación, lo mismo que mis compañeros y alumnos. Muchos regresamos al dolor una y otra vez, cada vez que cambiamos nuestros ejercicios y rutinas.
el mayor rango de movimiento de nuestros ejercicios solicitará fibras musculares que normalmente no utiliza
El dolor se produce por el rango de movimiento y por el ejercicio. En Mountain Athlete, por ejemplo, hacemos sentadillas bajando más allá de la paralela (la línea paralela del muslo con el piso) y eso exige mucho a las piernas. Si alguien con un historial de esquí, carreras o bicicleta viene al gimnasio y entrena con nosotros, las piernas le dolerán porque el mayor rango de movimiento de nuestros ejercicios solicitará fibras musculares que normalmente no utiliza.
Muchos de mis nuevos alumnos nunca han hecho entrenamiento de fuerza, y ejercicios simples con el peso del cuerpo como ascensiones en barras y lagartijas (o planchas) les producirán dolor muscular. Hago que todos los nuevos, en su primera sesión, se ejerciten con ascensos en barra y lagartijas o press de banca. De esa manera aprenden dónde están los músculos de las áreas trabajadas.
El dolor muscular es una herramienta útil para evaluar a los nuevos atletas. Primero, el dolor ayuda a que los nuevos sepan que entrenar con nosotros no es broma. Mi programa es muy duro, eso es parte de la magia.
Yo solo entreno a gente que quiere trabajar duro. Cuando estás adolorido y aún así vienes para tu siguiente sesión, demuestras el tipo de pasión y fortaleza mental que quiero ver en una persona para animarme a entrenarlo.
La primera y la segunda sesión de dolor también me sirven para evaluar a los alumnos. He tenido gente que vino por primera y única vez. Son personas que odian el dolor, y nunca regresan. Esto está bien para mí. Yo solo entreno a gente que quiere trabajar duro. Cuando estás tan adolorido como lo estuvo Sara Mossoff el miércoles y aún así vienes para tu siguiente sesión, demuestras el tipo de pasión y fortaleza mental que quiero ver en una persona para animarme a entrenarlo.
También es importante tener una buena actitud. Me divertí mucho fastidiando a Sara, pero ella también se rió de sí misma. La sesión del miércoles fue exigente, pero ella la completó aun sufriendo y se ganó mi admiración.
No puedo contar cuántos grandes atletas naturales han entrenado conmigo, les duele el cuerpo al día siguiente y nunca regresan. Esa gente quizá pueda vencerme en una competencia, pero lamentablemente nunca alcanzarán su potencial porque su desempeño se basa en un talento natural y no trabajarán duro en el gimnasio.
Mucha gente de la industria del acondicionamiento físico te dirá que no te ejercites si estás adolorido. No comparto esa idea. Dejar de entrenar en esa situación no imita las condiciones de la vida real. El primer día de una jornada de cacería, o de una larga caminata en senderos montañosos, o de escalar, o de un nuevo trabajo que requiere actividad física, todo eso presiona al cuerpo para seguir adelante al día siguiente.
¿Te quedas en cama a descansar todo el día? Diablos, no. Sal de ahí, ríete, sufre, sal a cazar, escala una montaña o repórtate en el trabajo. Finalmente, como deportista, siempre he disfrutado del estar adolorido. Eso me hace saber cuándo estoy haciendo algo duro y me permite mirar con lástima a todos los tipos suaves que no pueden entender por qué me presiono de esa manera. Ellos no lo harán y nunca entenderán lo que se están perdiendo.
(Versión original: Beautiful sore. Foto: Ben, cortesía de Mountain Athlete)

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