La intensidad en CrossFit
Lisbeth Darsh escribe sobre la importancia de la intensidad en el entrenamiento, pero también de su relatividad.
¿Has escuchado la historia del tipo que murió haciendo CrossFit? Es cierta. Él no se enforzó lo suficiente haciendo “Helen” (un WOD o serie de ejercicios de CrossFit) así que su entrenador lo mató.
Hablando en serio, en CrossFit usualmente tu instructor te motivará para que entrenes más duro, más rápido y más fuerte. La intensidad es una de nuestras obsesiones, junto con las sentadillas, los thrusters, las barras y otras centenares de formas de inflingir dolor ayudarte a lograr tus metas de acondicionamiento físico. Como nos recuerda una frase de Training Anarchy: “Obsesión es lo que la gente floja llama dedicación.” Te presionamos para que entrenes más duro porque normalmente no nos esforzamos en dar todo lo que podamos.
Como sea, la intensidad es algo personal y por eso necesitamos tu ayuda. Como entrenadores, debemos saber si algo sucede en tu cuerpo o en tu vida que no te permita entrenar como es debido. Si no nos dices nada, leeremos las señales de tu cuerpo, como el sudor en tu frente, el ritmo de tu respiración, el color de tu cara, las lisuras que dices, y notaremos que no te estás esforzando lo suficiente, como normalmente haces. Por eso es mejor si nos avises si estás mareado o quieres vomitar, te podemos ayudar en esas situaciones.
No queremos matarte. (Hay demasiados rumores en Internet acerca de muertes propiciadas por CrossFit que no queremos dar crédito.) Por eso cuando llegas al gimnasio y te preguntamos cómo estás, no lo hacemos por cumplir. Queremos saber si no dormiste bien, si te duele una rodilla o un hombro, o si vienes de cenar alitas de pollo con una lata de Red Bull.
La intensidad otorga resultados sorprendentes. Pero es necesario acotar que la intensidad es como el acelerador de un auto: no puedes andar a 100 kilómetros por hora todo el tiempo. Tienes que adaptar la velocidad al camino: a veces tienes que ir a 30, otras a 60, y en ocasiones tendrás que aplicar los frenos.
Por eso, cuenta a tu instructor cómo te va con la dieta, con el sueño y con el cuerpo. A veces parece que los entrenadores estamos genéticamente predispuestos para exigirte al máximo. En realidad tenemos cinco velocidades y un pedal de freno, y sabemos cómo usarlos. Ya lo dijo Clint Eastwood en Magnum Force “un hombre debe conocer sus limitaciones.”
(Versión original: Intensity and your CrossFit training. Foto: Cortesía CrossFit Watertown)
















